QUIÉNES SOMOS – SOCIEDAD DE SAN PABLO

Después de un tiempo oportuno de reflexión y discernimiento, durante la adoración eucarística en la Catedral de Alba, Italia; en la noche que marcaba el comienzo del siglo XX, el joven seminarista Santiago Alberione (1884-1971), aclara su visión y determina su misión: “Se sintió profundamente obligado a prepararse para hacer algo por el Señor y por los hombres del nuevo siglo, con quienes habría de vivir.” AD 16

Unidos por una única misión, la Sociedad de San Pablo, somos religiosos sacerdotes y religiosos laicos, «Discípulos del Divino Maestro», que conformamos una congregación religiosa clerical de vida apostólica fundada por el Beato Santiago Alberione y que tiene como finalidad, lograr la perfección de la caridad en sus miembros, alcanzada mediante el espíritu y la práctica de los votos de castidad, pobreza y obediencia y de fidelidad al Papa, en la vida común y, la evangelización de los hombres mediante el apostolado con los instrumentos de la comunicación social.

Fascinado por el amor, el celo ardiente y la actividad de san Pablo, el beato Santiago Alberione nos señaló al Apóstol como modelo, como «nuestro padre espiritual y nuestro verdadero fundador». Por eso nos llamamos «Paulinos».

Vivimos en comunidades religiosas para continuar unidos la misión que Cristo encomendó al Apóstol: «Ve, que eres el instrumento elegido por mí para dar a conocer mi nombre a todos los pueblos». Como san Pablo, somos mensajeros de la Palabra de Dios para los hombres de hoy con todos los medios de comunicación social.

Qué hacemos
Qué hacemos

Nuestra misión de apóstoles modernos nos compromete a anunciar a Cristo como único Maestro, el Camino que conduce a la Verdad y da la Vida. Para que el amor de Dios pueda llegar al corazón de cada hombre e inseridos en la cultura de la comunicación, difundimos el mensaje contenido en la Biblia, palabra de Dios siempre joven, haciéndolo libro, revista, páginas hipertextuales, programas de televisión y de radio, audiovisuales, vídeos en un proceso transmedial.

Desde nuestras librerías y centros de apostolados, considerados templos para nosotros, contribuimos a la formación del hombre integral, en la sociedad y en la Iglesia. Nuestro Fundador nos ha animado a intervenir en los problemas de la sociedad actual aportando el pensamiento de Cristo y la enseñanza de la Iglesia. «¡Hablad de todo, pero cristianamente!». Nos ha encomendado los mismos horizontes misioneros del apóstol Pablo: «Vuestra parroquia es el mundo entero». Nos ha recomendado que tengamos en cuenta la invitación de Cristo: «Lo que habéis oído con vuestros oídos, predicadlo desde los tejados».

Estamos presentes con nuestras comunidades y centros apostólicos en 37 países.

Por qué lo hacemos

¡Por amor! Para «hacer a todos la caridad de la Verdad». El amor a Cristo y a la Iglesia, la contemplación orante, la consagración religiosa, la vida fraterna en comunidad, nuestra preparación apostólica y la «llamada» divina nos hacen ministros, maestros y testigos de Dios Trinidad en el mundo y en la cultura de la comunicación.

Nuestra parroquia es el mundo
Historia

La noche que separaba los siglos XIX y XX, durante una prolongada adoración eucarística, el joven seminarista Santiago Alberione vivió una intensa experiencia espiritual: comprendió con mayor claridad la invitación de Jesús, «Venid a mí todos…» (Mt 11,28), y sintió con fuerza la urgencia de «hacer algo por Dios y por los hombres del nuevo siglo, con quienes había de vivir».

Advertido que las masas cristianas se alejaban cada vez más de la Iglesia, el P. Alberione maduró el convencimiento de que a las personas hay que encontrarlas donde viven y se reúnen habitualmente, utilizando para ello los medios más rápidos y eficaces que el progreso humano proporciona para la comunicación de las personas.

Pensaba al principio en una organización católica de escritores, técnicos, libreros, distribuidores católicos; pero hacia 1910 dio un paso definitivo. Vio con mayor luz: escritores, técnicos, propagandistas, sí; pero religiosos y religiosas. Por una parte, conducir personas a la más alta perfección, la de quien practica también los consejos evangélicos, y al mérito de la vida apostólica.

Por otra parte, dar más unidad, más estabilidad, más continuidad, más sobrenaturalidad al apostolado. Formar una organización, sí; pero religiosa; donde las fuerzas están unidas, donde la entrega es total, donde la doctrina será más pura. Una sociedad de personas que aman a Dios con toda la mente, fuerzas y corazón, que se ofrezcan a trabajar por la Iglesia, contentas con el salario divino: «Recibiréis cien veces más, y heredaréis la vida eterna».

Una doble obediencia

Tanto el comienzo como la continuación de la Familia Paulina procedieron siempre bajo una doble obediencia: a la inspiración ante Jesús eucarístico, confirmada por el director espiritual y, a la vez, a la expresa voluntad de los superiores eclesiásticos.

El obispo (de Alba), cuando se trató de empezar, hizo sonar la hora de Dios (esperaba el toque de campana), encargándole de dedicarse a la prensa diocesana, lo cual le abrió el camino al apostolado. En 1913, el joven sacerdote Santiago Alberione, asumía la dirección de la Gazzetta d’Alba.

El 20 de agosto de 1914, el padre Alberione pone en marcha, con dos chicos (uno de ellos, Desiderio Costa, quien será el fundador de la Congregación en España), la escuela tipográfica «Pequeño Obrero», primer núcleo de la Sociedad de San Pablo.

Comenzó con la promoción de la «buena prensa», a la que posteriormente añadió la radio, la televisión, el cine, los discos, los minimedis…, con la perspectiva de utilizar cualquier otro medio que el progreso técnico y científico ponga a disposición.

El padre Alberione, quien era llamado “Primer Maestro”, además de la Sociedad de San Pablo, funda 4 congregaciones femeninas, una asociación de cooperadores y 4 institutos agregados a la Sociedad de San Pablo. “Todos estos institutos, considerados en su conjunto, forman la Familia Paulina… Tienen común origen, común espíritu y fines convergentes”.

En el origen de la existencia y de la misión de la Familia Paulina está el proyecto unitario del P. Alberione: cada una de las instituciones contribuye, con su apostolado específico, a dar a la humanidad de hoy toda la Persona de Cristo Maestro, Camino, Verdad y Vida.

Paulinos en España
San Pablo España

Apenas transcurridos 20 años de la joven Congregación, el Fundador envía, en 1934, a uno de sus primeros seguidores, el padre Desiderio Costa (1901-1989), a comenzar su obra en tierras españolas. Él será el primer Superior Provincial de España, desde la erección de las Provincias y Regiones, en 1956, hasta 1971.

La Sociedad de San Pablo operó durante muchos años fundamentalmente en Zalla-Bilbao y en Coslada-Madrid, con gran autonomía e independencia entre ambas comunidades, tanto en el campo apostólico como en las actividades formativas de los profesos y aspirantes paulinos, siguiendo el llamado “modelo albés”.

Por más de 80 años, la Sociedad de San Pablo, a través de la Editoral San Pablo y la Red de Librerías San Pablo, ha sido un referente en el campo de las artes gráficas en la Iglesia y la sociedad española, contribuyendo a la difusión de la “Buena Nueva”, siendo pioneros en la edición de textos dirigidos a la formación integral litúrgica, cristiana y social de las personas.

Actualmente estamos presentes en 11 provincias dentro de España, a través de la Red de Librerías San Pablo, que es nuestro apostolado directo: Albacete, Bilbao, Huesca, Madrid, Murcia, Oviedo, Palma de Mallorca, Pamplona, Santiago de Compostela, Sevilla y Zaragoza. Contamos con tres comunidades, dos en Madrid y una en Sevilla.

Las necesidades apostólicas y la pobreza de vocaciones han hecho que se reorganicen un poco las estructuras y que, desde hace algunos años, se cuente con un grupo nutrido de misioneros paulinos provenientes de las Islas Filipinas y Latinoamérica que, conforme a sus capacidades y limitaciones, han sabido ofrecer sus dones a favor de la Evangelización.

Provincia España

La forma jurídica de división territorial en que se organiza una Congregación, se le denomina, “Provincia”, según la terminología propia de las congregaciones religiosas. Y cada Provincia cuenta con un Superior Provincial, quien, junto a su consejo, dan las directrices en la vida comunitaria y apostólicas de cada provincia.

El Superior Provincial actual es el p. Lázaro García Caso.

Saludo del Superior Provincial

Me alegra asomarme a esta ventana global para dar razón de nuestro ser y quehacer como Paulinos en España. Somos preadolescentes como institución, no hemos cumplido el Centenario, pero los tiempos nos urgen a ponernos al día, actualizar la transmisión del Evangelio, para ofrecerlo a los hombres y mujeres de nuestro tiempo, con las técnicas modernas de comunicación. En ello estamos: mirando el pasado con agradecimiento, el presente con pasión y el futuro con esperanza. Esta es la recomendación que nos hace la Iglesia, y que los Paulinos queremos poner en práctica con creatividad e ilusión.

El Evangelio no envejece, se renueva cada día, y “si caminamos juntos, unido niños, jóvenes y adultos, podremos frecuentar el pasado `para aprender de la historia, y frecuentar el futuro para alimentar el entusiasmo y hacer germinar grandes sueños…” Estamos ante retos puntuales que nos llevarán a crear una nueva mentalidad, “para anunciar proféticamente el gozo del Evangelio en la cultura de la comunicación”.

Lázaro García Caso

Superior Provincial España

Espiritualidad Paulina
Espiritualidad

La congregación, constituida bajo el título y el patrocinio de san Pablo apóstol, doctor de las gentes, profesa una especial devoción a Jesucristo, divino Maestro, camino, verdad y vida, y a la Virgen María, Reina de los Apóstoles.

Cristo Maestro, Camino, Verdad y Vida

Ser paulinos, es decir, ‘vivir en Cristo’, abarca la totalidad de la vida:

  • significa ser ‘hombres nuevos’, hijos de Dios;
  • capaces de acoger todos los valores;
  • abiertos a una visión dinámica de la historia, según el designio de Dios;
  • dispuestos a amar sin medida, hasta “hacerse lo que sea con los que sea”.

‘Vivir en Cristo’ empeña la totalidad de nuestro ser y exige una respuesta integral, que nosotros tratamos de dar en todos los aspectos de nuestra vida (mente, voluntad y corazón): “Entre las cosas que deben aprenderse en la Familia Paulina, la primera y principal es la devoción a Jesús Maestro, pues la misma abarca a toda la persona, se aplica al trabajo espiritual, al estudio, al apostolado y a toda la vida religiosa”.  P. Alberione.

Cristo, tal como lo presenta san Pablo, es quien llama a su escuela a todo hombre, a fin de ser para cada uno:

  • camino en la comunión con Dios y con los hombres;
  • verdad en la visión clara y definitiva acerca de Dios Padre y del mismo hombre, de su historia y de su altísima finalidad;
  • vida en las exigencias integrales del ser humano, incapaz por sí solo de alcanzar la plenitud, es decir, el fin sobrenatural.

jesús Maestro

María, Reina de los Apóstoles

Nuestra fisonomía de consagrados y apóstoles nos viene también de María, virgen y madre de Dios, a quien veneramos como Reina de los Apóstoles, por ser ella “ejemplo de aquel amor maternal con el que es necesario estén animados quienes en la misión apostólica de la Iglesia cooperan a la regeneración de los hombres”.

Ella “ocupa, después de Cristo, el lugar más alto y el más cercano a nosotros”; es la inspiradora y la fuerza de nuestro apostolado: “Nos dio al Cristo total, camino, verdad y vida”; es el modelo perfecto de la disponibilidad frente a Dios y frente a los hermanos.

A María se le ha confiado el cometido de llamar a los apóstoles y de suscitar apostolados. Esta es la dinámica mariana para nuestro tiempo; y el padre Alberione encuentra cuatro motivos para ello:

  1. María realizó y sigue realizando lo que hacen todos los apóstoles juntos.
  2. María tiene el cometido de formar, sostener y coronar de frutos a los apóstoles de todos los tiempos.
  3. Por María se debe llevar a cabo la cristianización del mundo.
  4. María, además de las formas generales de apostolado, ejerció y ejerce también las particulares:
  • El apostolado de la vida interior;
  • El apostolado de la oración;
  • El apostolado del testimonio;
  • El apostolado del sufrimiento;
  • El apostolado de la palabra;
  • El apostolado de la acción.

María Reina de los Apóstoles

San Pablo Apóstol

Veneramos a San Pablo apóstol como padre, maestro e inspirador de nuestra misión. De él aprendemos el universalismo, que nos debe impeler a llevar el mensaje de la salvación a todos los pueblos; la adaptación pastoral, que nos induce a hacernos todo a todos, y el anhelo de animar en Cristo todos los valores humanos.

“todos han de mirar a san Pablo apóstol como único padre, maestro, modelo y fundador. Porque lo es de hecho. Por él nació la Familia Paulina, por él fue alimentada, él la hizo crecer y de él asumió su espíritu” (p. Alberione).

¿Por qué Paulinos?

Porque nos inspiramos en el celo y el amor ardiente por la Palabra de Dios y Cristo Resucitado, es decir, Cristo vivo, como lo hizo el “Apóstol de los gentiles”. De esta doble, pero unitaria devoción a Cristo Palabra y Eucaristía, nos vienen las fuentes primordiales que sustentan nuestro empeño apostólico por predicar el Evangelio, utilizando siempre los medios más rápidos y eficaces que el intelecto humano puede proporcionarnos. Además, que:

  1. San Pablo es un hombre que sobresale por la santidad y el apostolado, por la acción y la contemplación; es el hombre del equilibrio y la plena madurez. Para san Pablo la santidad equivale a madurez plena del hombre, al hombre perfecto. Es el gran místico y a la vez el gran apóstol de la historia.
  2. San Pablo se identificó totalmente con Cristo, que es el objeto del anuncio. ¿Cuál es la suprema personalidad? ¿Cuál es el ideal paulino? ¿Cómo y cuándo se realiza y se vive? Como San Pablo: “Vivo yo, pero no soy yo: es Cristo quien vive en mí”.
  3. San Pablo es hombre de oración. San Pablo vivió el espíritu de oración; el Señor lo vinculó a sí y, de este modo, asumió las cosas de Jesucristo.
  4. San Pablo fue gran intérprete y predicador del Evangelio Cristo: lo comprendió en la revelación del Maestro divino; fue doctor y maestro de las naciones.
  5. San Pablo tuvo un corazón grande y universal; supo amar individualmente y abrazar a todas las gentes y a todas las necesidades: es el santo de la universalidad.
  6. San Pablo es el misionero y apóstol por excelencia.

En fin, en palabras de nuestro fundador, tener espíritu paulino: consiste en vivir en Cristo como san Pablo nos lo ha presentado, “Vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí”; solo entonces habremos alcanzado la perfección cristiana.

San Pablo