PABLO, MODELO E INSPIRADOR

Hno. Darlei Zanon, ssp*

Para el beato Santiago Alberione, San Pablo es el verdadero padre, maestro, modelo, protector, fundador de la Familia Paulina. Solía decir que no fuimos nosotros quienes elegimos a San Pablo, sino el Apóstol quien nos eligió.

Sobre este tema tenemos un importante testimonio del P. Giovanni Roatta , recogido por el P. Antonio da Silva y publicado en Conoscere Don Alberione, I (1982), 35s. En 1982, el P. Roatta me confió que: “en cierto momento el P. Alberione me llamó y me dijo estas pocas palabras: ‘Quiero dar a conocer esto, que me parece muy importante: que después de mi muerte no se debería hablar más de mí, y sí sólo de San Pablo; él es el fundador, el modelo, el padre, el inspirador para nosotros”. Esa convicción se expresa claramente en Abundantes divitiæ gratiæ suæ, también llamada “historia carismática de la Familia Paulina” en su número 2, que llega a la conclusión de que la Familia Paulina “nació por medio de San Pablo; por él fue alimentada y creció, de él tomó el espíritu”.

Desde este punto de partida, hoy se nos hace muy patente la íntima relación y el agradecimiento que el P. Alberione tenía por el Apóstol de las Naciones. Tras la profunda experiencia que tuvo en la “Noche de luz”, el pasaje del siglo XIX al siglo XX, según se relata en el mismo Abundante divitiae (n. 13), el joven Alberione buscó comprender y actuar la invitación de Jesús “Venid a mí todos”, que recibió del sagrario durante la adoración. El padre Alberione afirma que a partir de ese momento “se sintió profundamente obligado a prepararse para hacer algo por el Señor y por los hombres del nuevo siglo con los que viviría” (AD 15). La idea maduraría y se haría más clara la certeza de formar un grupo de hombres y mujeres religiosos que desarrollaran el apostolado de las ediciones.

Para ello Alberione buscaría una espiritualidad adecuada a esta nueva y específica misión. Al poco tiempo identifica a San Pablo como el intérprete ideal de Jesús Maestro en “ser apóstoles de hoy, utilizando los medios empleados por los adversarios” (AD 15). A través de San Pablo, podemos decir, que fue elaborada ​​toda la espiritualidad de la Familia Paulina, hasta el punto de declarar que: “La Familia Paulina aspira a vivir plenamente el Evangelio de Jesucristo, Camino, Verdad y Vida, en el espíritu de San Pablo, bajo la mirada de la Reina de los Apóstoles” (cf. AD 93). Siempre en Abundantes divitiae, el Primer Maestro nos dice que “en el fondo está siempre en Jesucristo, Maestro Divino. (…) Volviendo al estudio de San Pablo, está el discípulo que conoce al Maestro Divino en su plenitud; lo vive entero; sondea los misterios profundos de la doctrina, de su corazón, de su santidad, de la humanidad y divinidad: lo considera doctor, hostia, sacerdote; nos presenta al Cristo total, como él mismo se definió: Camino, Verdad y Vida” (cf. AD 159). De esta manera, San Pablo es el “molde” del que Jesús es el original.

El ejemplo de Pablo, que predica el evangelio a todos los pueblos, con palabra y letra, constituye desde el principio, el modelo del apóstol y del apostolado de las ediciones. En otro escrito, Alberione explica mejor este punto de vista. “¿En qué consiste el espíritu paulino? Consiste en esto: San Pablo es el que indica el Divino Maestro; es decir, él asumió el evangelio, lo meditó profundamente, luego lo adaptó al mundo, a las necesidades de su tiempo y al de las diversas Naciones…; del mismo modo, nosotros debemos aplicar el evangelio a nuestros días y darlo al mundo de hoy con los medios que nos ofrece el progreso humano para transmitir el pensamiento y la doctrina de Jesucristo”. (cf. Predicaciones sobre el apostolado)

Alberione va más allá y afirma que “la Familia Paulina fue elegida por San Pablo para continuar su obra; es San Pablo vivo, hoy compuesto por tantos miembros. No elegimos nosotros San Pablo, fue él quien nos eligió y nos llamó. Quiere que hagamos lo que él haría si viviera hoy. Y si viviera hoy, ¿qué haría? Utilizaría los púlpitos más altos construidos por el progreso humano: prensa, cine, radio, televisión; los mayores descubrimientos de la doctrina del amor y la salvación: el Evangelio de Jesucristo. San Pablo se hizo para nosotros como el ‘molde’. Cuando colocamos el ‘molde’ en la máquina para imprimir, las hojas que pasan se imprimen todas según ese molde preparado. O, dicho de otra manera: cuando se hacen pequeñas estatuas, colocamos el yeso o escayola en el molde, y ​​sale la estatua que queremos. El original es Jesucristo, el molde es San Pablo” (Alle Figlie di San Paolo, 1954, pp. 144-145).

Nuestro compromiso hoy, como paulinos, es seguir los pasos de Pablo y vivir el amor a Cristo con su mismo espíritu. Para ser verdaderos paulinos, debemos “imitar” a san Pablo en su capacidad de afrontar los problemas concretos del mundo (a nivel eclesial, comunitario, social, etc.), en el esfuerzo por adaptar el lenguaje a cada interlocutor, en la dimensión de la pastoral y la universalidad, en la profecía, el celo y el compromiso total, en la pasión y capacidad de escucha, audacia y habilidad para construir redes de colaboradores, en el dinamismo apostólico y en el sentido de la responsabilidad y en muchas otras cosas como bien recuerdan nuestras líneas editoriales: identidad, contenidos e interlocutores del apostolado paulino (2018).

Alberione introduce un concepto muy interesante, a pesar de poco profundizado en la Familia Paulina: “empaulinarse”, incorporar a Pablo, convertirse en Pablo. Evidentemente, la primera referencia es la lógica expresada por el mismo san Pablo que afirma: “Sed mis imitadores, como yo soy de Cristo” (1Cor 11,1). Por tanto, debemos hablar de un “empaulinarse” para “cristificarse”. Empaulinarse para que Cristo se forme en nosotros, hasta el punto en que también nosotros podamos afirmar: “Ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí” (Gál 2,20). Para Alberione, Pablo es como un espejo en el que el Paulino debe reflejar su identidad. Esto se debe a que sin el apóstol Pablo no existe carisma paulino. Profundizar en Pablo significa conocer y enraizar cada vez más la identidad del carisma paulino y la naturaleza de toda la Familia Paulina. Asimilar, estudiar, rezar todo lo que nos enseña Pablo son formas de profundizar y actualizar el propio carisma paulino. Pero, para esto, es esencial conocer bien al Apóstol y su obra, por lo que Alberione insistía mucho en la necesidad de estudiar constantemente la vida, la teología, las cartas, en fin, todo lo que se refiere Pablo. En el AD 94 recuerda que, “el espíritu de san Pablo se adquiere de su vida, de sus cartas, de su apostolado”.

Entre las diversas cartas de san Pablo, Alberione tenía una fuerte predilección por la Carta a los Romanos. “La admiración y la devoción comenzaron especialmente con el estudio y la meditación de la Carta a los Romanos”, revela en AD 64. Y continúa: “Desde entonces su personalidad y santidad, su corazón e intimidad con Jesús, su obra en dogmática y moral, la huella dejada en la organización de la Iglesia y su celo por to-dos los pueblos, fueron temas de meditación. Realmente le parecía el Apóstol: por consiguiente, todo apóstol y todo apostolado podían aprehender de él. A san Pablo fue consagrada la Familia. A san Pablo se atribuye igualmente la curación del P.M” (64 d. ​​C.).

En un retiro a los Paulinos en 1958, Alberione precisó la relación de esta carta con el apostolado de las ediciones: “La carta de Pablo a los Romanos es el primer y principal ensayo sobre el apostolado de las ediciones, el ejemplo sobre el que debería modelarse cada edición paulina. Por eso, cuando se construyó la iglesia dedicada a San Pablo en la Casa Madre (Alba), quisimos representar una hermosa imagen del Apóstol que dicta y envía su grandiosa carta a los romanos. El cuadro en su conjunto representa bien la naturaleza y el propósito de nuestro apostolado: llevar el Evangelio a todas las personas de todos los tiempos” (meditación del 3 de febrero de 1958, en Spiritualità Paolina, p. 88).

Recordemos, sin embargo, que Alberione no es un exégeta ni un teólogo especializado en Pablo. El Fundador interpreta São Pablo actualizándolo en el carisma paulino. Busca en el Apóstol las claves de lectura necesarias para desarrollar bien el apostolado de las ediciones. Propone estas claves a todos Paulinos, que nos deben convertir en “nuevos apóstoles” – dinámicos, apasionados por Cristo, activos, valientes, etc. – como lo fue el apóstol Pablo.

Habría muchos elementos para explorar. Quien desee profundizar el pensamiento de Alberione sobre San Pablo pueden recurrir a la variedad de fuentes de la Opera Omnia. En particular, sugiero leer el libro “L’apostolo Paolo: Ispiratore e modelo” (El apóstol Pablo, inspirador y modelo), publicado con motivo del Año de San Pablo (2008) y que recoge varios textos y prédicas de Alberione sobre san Pablo.

 ¡Feliz fiesta a todos!

*El hermano discípulo Darlei Zanón es un paulino brasileño, consejero general de la Sociedad de San Pablo.